La población envejece

Decir que la población envejece en España, es hablar de un dato objetivo. Observamos un incremento en el número de personas que pasan a ser pensionistas, unido a una baja natalidad. Tenemos una tasa de sustitución alta (% de pensión sobre salario actual). Lo coherente es que vaya reduciéndose para hacer viable el sistema público de pensiones.

Apelo a un espíritu de reformas con sentido común y que se asuman los nuevos retos demográficos. Las medidas de corto plazo y escaso recorrido no son solidarias con futuras generaciones. Es indecente mirar para otro lado…

No nos ha caído del cielo. Perspectiva y memoria.

Lo normal

Tocamos un grifo y con un ligero movimiento sale agua caliente en muchos hogares de España. A través de una web conseguimos una cita para acudir a nuestro médico de familia. Programamos una hora concreta del día y se empieza a calentar la casa. Una mayoría de personas utiliza teléfonos inteligentes con sus diversas aplicaciones de servicios. Si residimos en el interior de la península, en el camino hacia la playa o los puertos de la costa nos encontramos muchos kilómetros de autovías. Si viajamos a las principales ciudades europeas, es muy frecuente cruzarte con personas que hablan en español. Tenemos una educación y una sanidad pública de mucha calidad. Nuestros hijos tienen facilidad de acceso a instalaciones públicas para practicar deporte. Éstos son algunos ejemplos prácticos de un país con una economía de primer orden.

¿Qué hay detrás?

Detrás de todo lo anterior hay muchas historias individuales y colectivas de esfuerzo, superación y lucha. No nos ha caído del cielo; muchos hombres y mujeres han creado empresas y han trabajado con tesón en sus empleos. Se han formado y han adquirido conocimientos para innovar y contribuir al progreso personal y de su entorno. Han sacado adelante a sus familias y han aportado su granito de arena al crecimiento de pueblos y ciudades.

Para una persona como es mi caso, que se incorporó al mercado laboral en los primeros años 80 del siglo pasado, muchos de los ejemplos de país con economía de primer nivel que he señalado podían parecer un sueño en aquél entonces. Si observamos con perspectiva y una dosis de optimismo realista podemos alcanzar a valorar los logros. De aquella época tengo memoria de observar que las estructuras jerárquicas en el plano laboral o profesional eran más rígidas, así como que la mujer y el hombre no estaban siempre en el mismo plano. En la actualidad valoro y observo con serenidad y orgullo ( todas las personas deberíamos sentirnos satisfechas) los avances y el camino recorrido.

Sigamos avanzando

A la economía, al igual que a la organización social de una comunidad de personas, le sienta bien un «espíritu de reforma» en sus estructuras económico sociales. Hablo de reformas con precisión de bisturí, en profundidad si es necesario, o respetando lo que funciona razonablemente bien. Mantener y mejorar si es posible. Recuerden por otra parte que obtener ingresos para cualquier actividad es lo que tiene mérito, gastar es más fácil.

En mi opinión, sobran eslóganes y consignas que generalizan y parecen más propia de la edad infantil que de una persona adulta. Falta rigurosidad y análisis sosegado de la situación. Señalemos lo que no funciona y a quién incumple las normas básicas en la convivencia entre seres humanos. El progreso en nuestro país, si no perdemos la perspectiva y memoria, es evidente.

Me gustaría finalizar haciéndoles la siguiente pregunta : ¿Y usted, en que época de estas tres que le indico, le gustaría haber nacido? Respuestas posibles: A) Hace doscientos años. B) Hace cien años C) En el siglo XXI.

Con la condición de que a la hora de responder no sabe si nace hombre o mujer, ni la situación económico social de su posible familia. País de nacimiento: España.

Yo también elegiría el siglo XXI…

La realidad, los modales y el marco de convivencia

PLANTAR CARA A LA REALIDAD

La economía es una ciencia social que aborda como las personas nos organizamos para mejorar nuestra calidad de vida. En la mayoría de los casos utilizamos recursos limitados y afrontamos un futuro incierto. Los seres humanos siempre estamos en modo «oferta» o modo «demanda»; es nuestra forma de relacionarnos con nuestro entorno. Entre otras cuestiones tanto a nivel individual como colectivo, necesitamos expresar con datos y cifras los ingresos con los que contamos, los gastos que soportamos o los recursos naturales disponibles para el conjunto de la sociedad. Estos asuntos son tan reales que dejan poco margen para la fantasía o las interpretaciones. A los ciudadanos y las administraciones públicas les conviene hablar y actuar con franqueza cuando se enfrentan a estos temas. Sin demagogias, sabiendo decir no si un planteamiento es inviable y basando la comunicación en una relación adulto/adulto (sin contar «cuentos»).

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Industria, natalidad y formación

Dedicarte a la economía de una forma u otra te convierte en un observador social. Sientes la necesidad de analizar las circunstancias que condicionan el bienestar de la sociedad. Cuando asesoramos o formamos, estamos intentando adelantarnos a los retos que siempre depara el futuro. En mi opinión, debemos transmitir optimismo y fomentar el espíritu innovador. Sin olvidarnos de la dosis, siempre necesaria, de sentido común, realismo y prudencia.

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