La actitud emprendedora

Animo a los “jóvenes” desde los 18 años hasta los 70 (como límite orientativo) con espíritu de lucha y fortaleza a embarcarse en nuevos proyectos. Mi recomendación abarca desde el ámbito profesional hasta las inquietudes personales y sociales que puedan sentir. Tendemos a asociar la creatividad y la innovación con el propósito de poner en marcha un plan de negocio a unas edades relativamente tempranas. Debemos ampliar el campo de visión y valorar que también es posible emprender aportando iniciativas cuando trabajamos por cuenta ajena, así como en el momento de acometer proyectos sociales o en nuestra vida privada. Sin olvidar a colectivos de personas como los prejubilados o los que han llegado a la edad de retiro con aceptable condiciones de salud física y mental. Muchos de ellos también están capacitados, tienen planes, aficiones o deseos de nuevas aventuras laborales. Una sociedad es más sabia cuando nuestros mayores envejecen de una manera dinámica y activa.

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