Bancos y personas en el siglo XXI

CAMBIO DE ESCENARIO

Va quedando lejos en el tiempo la imagen de la oficina bancaria como centro neurálgico en el que empleados, cartillas de ahorro, hipotecas y préstamos, o el flujo de clientes, configuraban la escena diaria en cualquier banco o caja de un pueblo o ciudad en España. La llegada de los cajeros automáticos y el posterior avance de la digitalización, han convertido a móviles y ordenadores en los principales centros de operaciones.

Los cambios no afectan únicamente al escenario de la relación entre el cliente y la entidad financiera. Aparecen también, alcanzando mucho protagonismo, nuevos productos de ahorro y financiación. Como los fondos de inversión, en auge al ser el destino del ahorro e inversión de muchas personas a las que les ofrecen tipos de interés mínimos en los depósitos. O la financiación vía renting de un bien (el automóvil es un ejemplo) que muestra el cambio de tendencia al preferirse pagar una cuota periódica por el uso de un bien, antes que hacerse directamente con la propiedad del mismo.

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Elecciones y economía

Habiendo nacido en el siglo pasado y como ciudadano del siglo XXI, no me interesa mucho eso de las izquierdas y las derechas, ni la cantinela que habla de una España u otra. Sospecho que son discursos interesados en crear cortinas de humo en algunos casos, o la falta de valentía que supone quedarse en la equidistancia perenne en otros.

Me gustaría que los que aspiran a ser elegidos servidores públicos por los ciudadanos, planteen propuestas concretas sobre asuntos que afectan a nuestro bolsillo, al futuro de nuestros hijos y a nuestro sistema de bienestar social. Personas y empresas tenemos que competir diariamente en un mundo cada vez más global. Es esencial mejorar la productividad en las organizaciones y la calidad en los bienes y servicios. La apuesta por la educación es primordial para estar en primer nivel y estimular que las personas piensen por si mismas.

Propuestas para ayudar a la economía de las personas

  • Incentivar el ahorro y la inversión a largo plazo (mejorar su fiscalidad). Ayuda a la independencia financiera y tiene efectos positivos sobre el consumo (cuando el efecto riqueza aumenta).
  • Con la llegada del comercio electrónico, el comercio físico ( a pie de calle, con local) no puede seguir teniendo los mismos costes de licencias y trámites para empezar a funcionar que antes de la llegada de internet. La administración pública también tiene que adaptarse para abaratar costes a los emprendedores.
  • Está muy bien inaugurar obra pública, siempre y cuando se tenga previsto la viabilidad económica del mantenimiento posterior. El caso contrario es “vivir por encima de nuestras posibilidades”. Mal asunto a largo plazo.
  • El Impuesto de sucesiones, por ejemplo, varía en función de la comunidad autónoma ¿No habíamos quedado que todos somos iguales ante la ley? Independientemente de lo justo o injusto que nos parezca este tributo.
  • Un sistema de salud y educación público maravilloso sólo se sostiene con los medios humanos y técnicos necesarios para que así sea. No se puede ofrecer la máxima calidad y cantidad si no se cuenta con los medios suficientes. Hay que tener valentía para eliminar partidas de gasto de un sitio y ponerlas en otro (o no ofrecer lo que no se puede pagar y mantener).

Sin olvidar que sin seguridad jurídica y respeto a la propiedad privada, no hay economía ni libertad.